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UNA PEDAGOGIA HUMANA Y SOSTENIBLE QUE NOS HACE EVOLUCIONAR COMO SERES HUMANOS  Mercè Traveset i Vilaginés

Los principios que aporta la Pedagogía Sistémica contribuyen a humanizar la educación,  uniendo la mente y el corazón, dignificando las raíces y la identidad de todas las personas, fortaleciendo y ordenando la complejidad de los vínculos para que cada uno esté en su lugar, y así las nuevas generaciones podrán desarrollar al máximo sus potencialidades.

Esto genera en las escuelas climas de convivencia positivos, donde las emociones y los valores que nacen son la confianza, la acogida, el reconocimiento, el respeto a la diferencia, el agradecimiento, la admiración y la posibilidad de que la escuela sea una plaza común, una comunidad, donde haya espacio para todas las identidades, todas las inteligencias, una escuela viva y dinámica, donde los maestros y los alumnos son investigadores y creadores de la realidad. 

Preguntas esenciales para la educación de hoy

¿Qué es esencial  aprender en nuestro tiempo? ¿Cuáles son las competencias que necesitan los educadores y los alumnos? ¿Qué temas ha de priorizar la educación actual? ¿Qué necesitamos? ¿Cuáles son los cambios que se requieren en la educación para que esté en sintonía y al compás del tiempo que nos toca vivir?¿Cómo crear una educación conectada a la vida, sostenible, que vincule el hacer, el sentir, el pensar que conecte a las personas con  su experiencia, que les enseñe a ser  ellos mismos y a pensar creativamente.

¿Dónde estamos?

Actualmente, en nuestro país, la educación presenta síntomas preocupantes. Tanto las familias, los maestros como las instituciones educativas y los mismos gobernantes se preguntan cómo evitar el fracaso escolar en las aulas. Se habla de crisis de autoridad, de la calidad del sistema, de la atención a los grupos mas vulnerables de la sociedad y la diversidad a las aulas. Se detecta la necesidad de potenciar la inclusión social, pero, al tiempo, la cultura de la excelencia y el cultivo del talento personal. Se identifican un conjunto de avances ligados a las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación, pero también síntomas que alguna cosa no marcha bien y que puede obstaculizar el proceso de aprendizaje.

Preguntas esenciales para la educación de hoy

¿Qué hace falta aprender en nuestro tiempo? ¿Cuáles son las competencias que necesitan los educadores y los alumnos? ¿Qué temas ha de priorizar la educación actual? ¿Qué necesitamos? ¿Cuáles son los cambios que se han de producido en la educación para que esté en sintonía y al compás del tiempo que nos toca vivir?¿Cómo crear una educación conectada a la vida, sostenible, que vincule el hacer, el sentir, el pensar que enráice a las personas en su experiencia, que les enseñe a ser  ellos mismos y a pensar creativamente.

¿Hacia dónde vamos?

El contexto que vivimos hace pensar en la necesidad de dar un cambio cualitativo en la educación y de potenciar nuevas perspectivas que hagan posible una mejora significativa.

El enfoque desde el cual iremos desengranando algunas respuestas y propuestas se enmarca en el Paradigma de la Complejidad y en una nueva forma de mirar la educación que se llama Pedagogía Sistémica  Multidimensional que aporta los principios para un nuevo Paradigma Educativo que dibuja nuevas miradas i formas de pensar la realidad, siempre desde una visión de sistemas en conexión, familias, escuelas, maestros, agentes educativos diversos y los contextos socio-históricos que nos toca vivir. Un ecosistema vinculado a los sistemas familiares, sociales, culturales e históricos y como esto influye, repercute y esta en la base de los procesos de aprendizaje.

Durante el siglo XX la ciencia que nos recordó la mirada holística fue una rama de la biología, la ecología, que observando las relaciones que se establecen  en los ecosistemas fueron construyendo una manera de estudiar los fenómenos de la vida basados en la interacción y interdisciplinareidad, desplazando la visión mecanicista  ,  fue creciendo la noción de Ecología  y el foco se centró en las formas de relación  con la tierra y con los seres que viven en ella. Si aplicamos esto a la educación  quiere decir educar para contribuir al mantenimiento de las funciones vitales del planeta y de todos los seres que viven en el.

El mundo actual está interconectado, los conflictos sociales y ecológicos no son solamente cuestiones locales, sino problemas globales. De aquí la necesidad de un cambio de perspectiva , que oriente hacia nuevas maneras de abordar el conocimiento de la realidad.

Necesitamos desarrollar en la escuela y en toda la sociedad una consciencia planetaria: Toda la realidad es relación, cada organismo individual no se puede concebir aislado del resto.

Gracias a las aportaciones de Bert Hellinger, pedagogo alemán,  que aplicamos en la Pedagogía Sistémica, además de otras importantes  influencias, desarrollamos herramientas muy valiosas para comprender como los seres humanos podemos establecer buenos mutualismos e interacciones saludables.

 Diversidad de contextos familiares y diversidad en la escuela

Hoy existen diversidad de modelos de familia, familias de culturas muy diferentes, se han producido grandes cambios en los roles familiares hombre /mujer, padres y madres muy acelerados y estresados, poco tiempo para estar con sus hijos/as, la función de mostrar el mundo ya no esta en manos de la escuela ni de la familia sino de los medios de comunicación, internet, etc.

Hay un desdibuje de referentes, desarraigo de los lugares de origen, individualismo y aislamiento, se favorece mucho el desarrollo de los aspectos físicos e intelectuales y muy poco la maduración emocional. Zygmunt Bauman sociólogo relevante de nuestra contemporaneidad ha acuñado el termino: “modernidad líquida” y se refiere a los cambios constantes que vivimos, todo es líquido, cuando te acostumbras a alguna cosa ya ha cambiado, eso genera unas consecuencias que pueden favorecer la confusión, la inseguridad, la desvinculación, etc. Toda esta diversidad esta presente en la escuela.

¿Cómo miramos a la diversidad?¿ De qué diversidad hablamos, de las familias, de los profesores, de los alumnos? ¿Cómo la gestionamos?

Cada persona es muy leal al sistema al que pertenece y eso genera grandes diferencias en nuestras formas de mirar la realidad. En cada familia y en cada cultura, en cada país hay un pozo de sabiduría, igual que en cada maestro/a y en cada alumno/a.

La diversidad es  igual a vida, saber gestionar la diversidad es la clave para la paz en nuestras aulas, escuelas, países y planeta. No gestionar la diferencia, negarla, etc. supone asfixiar las identidades, los significados, los sentidos, no mirar al amor que nos vincula con nuestros antepasados y familiares, cierra el corazón de los niños y de las familias y genera climas de convivencia fríos, congelados, donde se manejan muchos datos, pero ciegos a mirar lo esencial. Qué enciende la llama del alma de cada maestro/a, de cada alumno/a, sordos a escuchar los murmullos que laten en el aula, los sueños, los intereses e insensibles al dolor, tensiones, miedos y a la historia de cada persona que tenemos delante.

¿Qué puede hacer la escuela?

Frente a tantos cambios se hace necesario buscar aquello que es esencial, los fundamentos, las raíces, los vínculos que sostienen, la pertenencia, las redes sociales, las comunidades, por eso la Pedagogía Sistémica pone la mirada en las relaciones y los vínculos y como generar climas convivenciales positivos donde las emociones que se vivan sean la confianza, el acogimiento, el reconocimiento, el respeto, el agradecimiento, la admiración y posibilita que la escuela sea una plaza común, una comunidad donde hay espacio para todas las identidades, todas las inteligencias, una escuela viva donde los maestros y los alumnos son investigadores y creadores de la realidad.

Un grupo humano es un sistema e igual que las personas, los sistemas tienen emociones, se alegran, se deprimen, eso lo saben muy bien los entrenadores de fútbol. La emocionalidad colectiva libera los talentos y la creatividad de todos, o bien los contrae y reprime. Eso tiene un efecto directo en la motivación, la capacidad de esfuerzo, afán de superación y ganas de aprender.

El sentimiento de hacer piña es uno de los mas poderosos del ser humano, por ello es fundamental que cada miembro se sienta mirado, respetado y reconocido en su diferencia. Es entonces cuando podemos sacar lo mejor de nosotros mismos y trabajar en equipo.

¿Qué liderazgo se necesita para generar atmósferas convivenciales saludables?

Un líder sistémico, y un maestro es un líder, es aquel que es capaz de leer los contextos en los cuales se mueve, ampliando la mirada a la multidimensionalidad de las personas: nivel mental, emocional, espiritual, tratando de establecer una conversación respetuosa y amorosa con las personas que se encuentra (padres, compañeros, alumnos, etc.) es por ello que necesita ser un sistema abierto gestionar la incerteza del que no comprende, necesita hacerse preguntas, tener la humildad de no juzgar y mirar con buenos ojos lo diferente.

Competencias múltiples para los profesores de hoy

No podemos resolver los retos que tenemos enfrente con una visión lineal  y de fenómenos aislados, ni podemos seguir educando solamente aspectos cognitivos, académicos y dejar fuera de la educación  aspectos que son fundamentales  y abren una puerta al aprendizaje.

Los maestros necesitan ser formados en competencias nuevas para gestar la nueva educación, en inteligencias múltiples e inteligencia transgeneracional para aprender a contextualizar y gestionar los fenómenos de una realidad compleja donde el mundo emocional visible e invisible es la clave del éxito de las relaciones humanas, además  de la formación académica. No se necesita que enseñemos  cosas sino que acompañemos procesos.

La Pedagogía Sistémica una Pedagogía que cuida las raíces, los vínculos y las alas.

Dice un proverbio árabe: “Benditos sean los padres que dan raíces y alas a sus hijos”

Las raíces nos dan nutrientes, fuerza y la experiencia de cómo los antepasados han resuelto sus asuntos y también nos muestran los errores que se cometieron para no repetirlos. Si la escuela honra las raíces de todos sus alumnos están dignificando su identidad y eso tiene un efecto potente, abre el corazón a todas las familias, todos sienten que tienen un lugar. Los valores que generan son la pertenencia, el respeto, el agradecimiento y la admiración. Esto se aplica a todos los ámbitos educativos, historia de la escuela, de los equipos, recorrido de los maestros, etc.

Los vínculos son las arterias por donde circula toda la información, emociones y creencias, son como una malla, nos dan calor, nos sitúan, nos dan seguridad, nos hacen confiar, nos dan fuerza, nos sostienen, nos conectan con nuestros sistemas y con alguna cosa mas grande. Frecuentemente también nos conectan con mucho desorden que hay en los sistemas y por ello necesitamos aprender a ordenarlos.

"Un ser humano, como árbol bien enraizado y con un tronco por el que circula la savia vincular en orden, extiende sus alas hacia horizontes infinitos de la imaginación, de las posibilidades y de la realización de sus sueños."

Entonces la educación se convierte en un viaje para hacer visibles las conexiones entre diferentes áreas del conocimiento, crear comunidad y para acompañar a los niños y jóvenes en las preguntas esenciales de su vida y para que puedan conectar con sus talentos.

Pensar con el corazón, sentir con la mente, Mercè Traveset i Vilaginés

(Publicado revista Cuadernos de Pedagogía octubre 2006 nº 360)

Una experiencia de Pedagogía sistémica en Secundaria

A través de estas líneas presentaré un breve resumen de diversas intervenciones que como psicopedagoga he efectuado en un instituto de secundaria, en atenciones individuales con alumnos y sus familias, así como la creación de un currículum de

educación emocional, que se realiza en forma de crédito variable, dirigido a todos los alumnos de segundo y tercero de ESO. Forma parte del Proyecto Educativo del IES Viladecavalls, que valora que es fundamental vehicular la educación emocional de forma transversal y sistémica en todos los ámbitos educativos.

Educación emocional desde un enfoque sistémico

Las emociones están tejidas en toda la red de interacciones que el sujeto establece, ello supone observar la gran complejidad de vínculos. Una persona es un nudo en una red de relaciones. Desde este enfoque la educación emocional significa ampliar nuestra mirada a todos aquellos fenómenos que están incidiendo en nuestra vida: la mirada transgeneracional (antepasados, las raíces), la mirada intergeneracional (padres e hijos) (maestros- alumnos), la mirada intrageneracional ( lealtad a la propia generación y al contexto histórico), la mirada intrapsíquica (el individuo como sistema físico, emocional, mental, espiritual, etapa evolutiva). Ámbitos todos ellos que construyen y configuran nuestro mundo interno. La educación emocional no puede ser por tanto sólo el aprendizaje de unos recursos y habilidades para identificar y regular las emociones.

Una educación emocional con estas características pretende ayudar a superar las crisis vitales de crecimiento y dar herramientas para poder crear un puente entre las emociones y el pensamiento y generar un estado de consciencia de los individuos más global y integrador de su realidad, para estar en consonancia con todo lo que son y generar una nueva forma de pensar que haga frente a la creciente complejidad de su mundo relacional, la rapidez de los cambios y la imprevisibilidad que caracterizan nuestro mundo.

Este modelo de educación emocional sistémico, es fruto de las aportaciones de diversos autores de la neurociencia como A. Damasio, autores pioneros del nuevo paradigma de la complejidad y de la teoría de sistemas como Edgar Morin, Humberto Maturana y especialmente Bert Hellinger con su descubrimiento de los órdenes que operan en los sistemas humanos y la aplicación de los mismos a la Pedagogía con la creatividad y el esfuerzo de Angélica Olivera pionera en Méjico en el centro Cudec de dicha aplicación.

La mirada transgeneracional

Incluir este elemento dentro del currículum quiere decir, ayudar a nuestros alumnos a reconciliarse con sus raíces sean cuales sean. Asimismo les permite apreciar la vida tal y como les ha llegado y supone restablecer la cadena de admiración que como un hilo invisible ata las generaciones vivas con las generaciones perdidas. Supone también transmitir una poliidentidad porque como dice Edgar Morin “somos los hijos de una familia, de un país y de un planeta “.

Mirada intergeneracional

Aquí nos centraremos en la relación padres- hijos, maestros- alumnos o sea la posición que ocupan dentro de su sistema, para clarificar cuál es su lugar. Esta mirada nos habla del orden y la jerarquía dentro del sistema, por tanto de la autoridad y los límites, el saber estar en el lugar que les corresponde y no llevando situaciones que no les pertenecen.

Mirada intrageneracional

Nos centraremos en las relaciones entre iguales y sus lealtades. Los que pertenencen a la misma generación o están en la misma línea jerárquica en el sistema familiar y educativo : hermanos, alumnos, padres- maestros, maestros – maestros.

Mirada intrapsíquica

Pondremos la mirada en la estructuración interna y maduración que han conseguido nuestros alumnos, su integración de esta gran complejidad de vínculos, grado de maduración y desarrollo. Etapa evolutiva en la que se encuentran y necesidades propias de su edad.

Ejemplificación de intervenciones en diferentes problemáticas con alumnos y sus familias.

Estos órdenes y amplitud de mirada constituyen la base de cualquier actuación que realizamos sea de forma preventiva en el el crédito, tutorías etc., o en intervenciones individuales con una finalidad más terapéutica o de resolución de conflictos.

La actuación del departamento de psicopedagogía es a petición de las familias, del equipo Directivo, de los tutores y a veces solicitan la ayuda los mismos alumnos. En ningún caso se interviene sin previo consentimiento y colaboración de los padres.

Un caso de bullying “ No nos gustan las lentejas”

El caso me fue derivado por la directora, que recibió a la madre de una alumna de tercero de ESO y le explicó que su hija desde hacía varias semanas, estaba siendo objeto de insultos por parte de unas chicas que antes eran sus amigas. La insultaban por la calle, por el Messenger y en el instituto. Le decían “no nos gustan las lentejas” es muy pecosa. Ella quería denunciarlas si no cambiaban de actitud, porque su hija ya no se atrevía a salir a la calle y no quería ir al instituto. Se le ofreció la posibilidad de una intervención desde el centro y aceptaron la propuesta la madre y la hija.

La alumna acudió a mi despacho acompañada de una amiga. Me explicó los hechos, estaba muy enfadada. Le pregunté si ella atribuía lo que ocurría a alguna situación y cuál era su relación con las supuestas agresoras. Me explicó que ella desde hacía unas semanas salía con un chico que era de otro pueblo, (el instituto acoge alumnos de diferentes pueblos y culturas diversas) y que las que la insultaban eran sus antiguas amigas, se metian con ella, porque iba con los del otro pueblo y la llamaban traidora, explicó que ella iba con quien quería y que no le gustaba nada su barrio y que si pudiera se iria de allí. (La amiga que la acompañaba era la hermana del “novio” que ahora era su íntima amiga).

Le señalé que si yo fuera sus padres, me sentiría muy mal de oírla hablar con tanto desprecio del barrio donde vivía, donde tenía su casa, le dije que su barrio formaba parte de su historia, y que era el lugar que habían escogido sus padres para vivir y eso debía respetarlo. Le comenté que ese desprecio a ella no la hacía bien y que la debilitaba.

Con esta intervención traté de poner la mirada en su propia historia y en sus raíces más que en el problema concreto que ella traía. Con ello pretendía que se pusiera en contacto con sentimientos primarios y profundos.

Le pregunté si tenía algún recuerdo agradable de su vida en ese barrio, en la escuela y con sus compañeras de la infancia. Le pedí que cerrará un momento los ojos y visualizara alguna situación. Al poco rato me dijo que si, que había visto la escuela de primaria y que recordaba las salidas, excursiones, colonias y que lo pasaba muy bien. Continué diciéndole que visualizara la cara de las amigas que la acompañaban. Le pregunté, quienes eran, y si alguna de ellas coincidía con las que ahora le agredían. Me contestó que eran las mismas y que por eso le dolía tanto que ahora no respetaran sus decisiones. Le dije que a ellas posiblemente también les dolía que las despreciara y que se avergonzara de su barrio y que hablara así. Eso también era una agresión a su familia y a las personas que habían formado parte de su vida.

Aquí traté de hacerle ver que ella no era sólo la pobre víctima, sino que con sus actitudes estaba siendo bastante hostil con su entorno y con su pasado.

Le aclaré que de ninguna manera era correcta ni justificable la actuación de sus antiguas amigas, pero que si queríamos resolver el conflicto, teníamos que bucear hacia el fondo que lo estaba provocando. Le expliqué la estrategia que iba a seguir, que llamaría a sus antiguas amigas, escucharía su versión a solas, al igual que ella había tenido su espacio. Posteriormente las reuniría a todas y realizaríamos una mediación. Me dijo que estaba de acuerdo.

Llamé a las supuestas agresoras, eran cuatro, estaban muy enfadadas, decían “es una chula” ,“pasa de nosotras”, me confirmaron que estaban muy dolidas con ella. Les dije que su dolor era legítimo pero que su forma de actuar era inadmisible y que el instituto no lo iba a permitir.

Aquí les hablé del orden y la ley y les propuse la vía del diálogo para resolverlo de forma positiva y que necesitaba de su colaboración.

Primero no querian hablar con ella para nada. Pero a medida que les expliqué que entendía su dolor,  su rabia y que ellas también se habían sentido agredidas por la actitud de su antigua amiga, se fueron calmando, ya no sólo eran las agresoras, sino también las víctimas .

La estrategia tanto con la víctima como con las agresoras, fue romper la disociación de “buenos y malos” y conectar con los sentimientos propios más primarios.

Tras esta entrevista, no reunimos ambas partes, que entraron sin hablarse ni mirarse, se sentaron y se hizo un silencio. Comencé explicando a cada parte lo que habíamos hablado y ellas confirmaron que era cierto. Les propuse avanzar un paso más y que cada parte expresara sus necesidades:

La víctima: “que me dejen en paz y respeten mis decisiones, porque yo voy con la gente que quiero”

Las agresoras: “que no nos mire tan mal, que no se haga la chula, que no somos apestadas”

Les expresé que iba a verbalizar las necesidades que percibía en el fondo y que le iba a poner palabras:

A la víctima :

Ellas necesitan ser reconocidas, que les des un lugar, forman parte de tu historia de vida.

A las agresoras: Ella necesita que respetéis su libertad de movimientos y sus decisiones.


Con este mensaje, les pedí que se miraran a los ojos, y observaran qué pasaba. Se quedaron en silencio, estaban emocionadas, especialmente una de las agresoras. Les pregunté a todas si sentían que estaba bien así y si podíamos dar por concluida esta situación, todas asintieron y se marcharon.

Desde entonces, no hubo más insultos, incluso alguna de ellas le saludaba por el pasillo, pero no volvieron a ser amigas.

Un caso de déficit de atención :” Mi niño es mis manos y mis pies”.

Este alumno de segundo de ESO presentaba unos síntomas de hiperactividad, despiste, y como consecuencia apenas aprobaba alguna asignatura. Me fue derivado por la tutora y cuando le pregunté por qué estaba tan nervioso, se quedó en silencio, quieto, se le humedecieron los ojos y me contestó:

“ cuando estoy aquí, siempre tengo miedo que le pase algo a mi madre “. Me contó que su madre tenía una enfermedad, una fibromialgia y que casi no podía andar.

Con unos muñecos le pedí que me colocara a los miembros de su familia, su padre, madre, hermano mayor y él. Con este juego trataba de ver dónde se situaba. Mientras lo hacía dijo: ”yo siempre con mi madre, por ella daría la vida”, se situó a su lado como si la rodeara con el brazo.

Le dije : “entiendo porque no puedes estudiar, esto te pesa más”.

Hablé por teléfono con la madre a continuación, le costaba mucho desplazarse al centro dada su enfermedad, pero le dije que era importante que hablaramos de su hijo, enseguida me pidió que le diera una hora y que vendria, su marido no podía porque trabajaba hasta muy tarde.

En la entrevista con la madre ví a una señora enferma, casi no podía moverse, pero una mujer con mucha fuerza en la mirada, se lo expresé. Le pregunté qué opinaba de los problemas de su hijo con el aprendizaje, dijo estar muy preocupada, sabía que su niño era muy listo pero no se concentraba, siempre estaba muy nervioso.

Le saqué los muñequitos y le mostré donde se colocaba su hijo y dijo: “ mi niño es muy bueno, es mis manos y mis pies”. Le dije que eso para un niño era una carga demasiado pesada y que así él no podía estudiar y que el niño necesitaba ser sostenido.

Se emocionó….se quedó en silencio y me dijo nadie me habia dicho esto, gracias, yo quiero lo mejor para mi hijo y haré lo que haga falta para que él no lleve esta carga. Le pregunté que quien la ayudaba, tenía bastante ayuda a nivel material.. Su marido y su hijo mayor hacian lo que podian, también iba al psicólogo.

Yo sentí que no tenia que decirle nada más, ella había entendido perfectamente de qué carga le estaba hablando y que se iban a organizar. Llamé al alumno, entró, su madre le dió un abrazo, nos miramos todos y le dije “ tu madre y yo hemos hablado de ti y he visto que sí tu madre está enferma, pero tiene una fuerza increíble, ella y tu padre te sostienen, deja que ellos resuelvan esto, ellos lo llevan “. Él se sonrió, suspiró mirando a su madre.

A raiz de esta intervención, este alumno mejoró bastante en los estudios. En la actualidad cursa cuarto de ESO en un grupo de refuerzo y aunque lleva un cierto retraso, se esfuerza y trabaja.

Con la madre hablo periódicamente por teléfono de la evolución de su hijo, está muy contenta.


 

 

 

 

Bienvenida a los nuevos profesores desde la P. Sistémica

 

La llegada a un nuevo centro, bien sea como profesor definitivo, bien como provisional por un tiempo o bien como sustituto, es un momento importante para los docentes. Los profesores nuevos suelen llegar cargados de expectativas, un poco desorientados y con muchas preguntas en la mochila referentes al funcionamiento del centro, a los nuevos compañeros, al Equipo Directivo,... ¿Estaré a gusto?, ¿Habré elegido bien?, ¿Tendré suerte?...

 

Para que un grupo funcione como un engranaje perfectamente organizado y con todos sus miembros en su lugar, es necesario que todos sus componentes sientan que sus necesidades básicas están cubiertas. Para el buen funcionamiento de la Institución, es fundamental que cada profesor realice el trabajo para el cual fue designado con la mayor eficiencia. La experiencia nos dice, que el grado de eficiencia de un docente, es directamente proporcional al grado de integración en el claustro y al bienestar que experimente en el desarrollo de su trabajo.

 

Por este motivo somos partidarios de que en los centros exista un protocolo de acogida que se ponga en funcionamiento cuando un nuevo profesor llega. No importa el nombre que le demos (protocolo, ritual o ceremonia de acogida o de bienvenida,...), lo importante es que el nuevo miembro del claustro sienta que pertenece a la institución desde el primer momento, y sea informado de su funcionamiento, del programa que la dirige, de cuáles son sus derechos, de cuáles son sus obligaciones, que conozca a todos sus compañeros, que se desenvuelva con cierta soltura por las instalaciones y sepa de la ubicación de los materiales y de los recursos. De este modo la institución no se verá afectada y el relevo de los profesores que marcharon será rápido.

 

En nuestro centro tenemos un protocolo de recibimiento a los nuevos profesores. Está incluido en el PEC (Proyecto Educativo de Centro) y se aplica siempre que un nuevo miembro del Claustro llega por primera vez a nuestro C.R.A.

 

Nada más llegar, le incluimos en el Programa Escuela recogiendo sus datos administrativos y personales. A continuación, en el despacho de Dirección, mantenemos una entrevista, con el objetivo de que después de realizada, el nuevo profesor sienta que pertenece de pleno derecho al Claustro. En la entrevista, le explicamos, mediante ejemplos o a través de movimientos sistémicos, los principios básicos donde se asienta nuestro Proyecto de dirección, lo importante que es para nuestro centro que sus necesidades básicas estén satisfechas mientras realiza su labor educativa, lo que entendemos por ocupar el lugar que corresponde a cada uno según su jerarquía y su responsabilidad, y cuál es el orden dentro del sistema educativo. En la entrevista atendemos pues, a tres grandes bloques:

 

1.- El Primer bloque son las Necesidades Básicas (*). Nuestro Proyecto de Dirección tiene como uno de sus objetivos, velar por el bienestar de los profesores mientras desempeñan su labor profesional, sabiendo que si durante el desempeño de su trabajo sus necesidades básicas están cubiertas, el rendimiento será alto. Estas necesidades son cinco, más una que las engloba a todas:

  • A. La Primera, Amor (afecto) y Reconocimiento. Todos tenemos la necesidad de intercambiar amor (afecto), darlo y recibirlo, Sin embargo en el ámbito laboral las relaciones afectivas no se manifiestan generalmente como en nuestra vida privada; por eso a los compañeros les puedo dar reconocimiento que es parecido al amor (afecto) pero más liviano. Un profesor que se siente reconocido trabajará mejor.
  • B. La Segunda, Competencia e idoneidad. Los seres humanos necesitamos sentirnos competentes en nuestro trabajo y sentir que los demás nos consideran competentes. Un profesor que se siente competente, será un excelente profesional.
  • C. La tercera, Sentido y significado. Nadie hace algo porque sí. Tenemos la necesidad de sentir que los demás entienden que lo que hago tiene un significado y que se respete aunque los otros puedan hace cosas diferentes. En nuestro colegio, partimos de la base de que todos los actos y actuaciones que realizamos todos los miembros del sistema, son para su bien. Sabemos que esos actos van a tener sentido para el que los realiza, y puede que no sea así para los demás. Cuando eso ocurra, lo correcto es decir. "sé que esto tiene sentido para ti, pero no para mí, ¿puedes explicármelo para que tenga sentido y significado también para mí?
  • D. La cuarta, Lealtad. Todos tenemos la necesidad de ser leales al grupo, así pertenecemos. Siendo leales los demás pueden entender lo que hacemos y para qué lo hacemos. La lealtad no le permite al otro hacer algo que nos perjudique.
  • E. La quinta, Valores. Los seres humanos tenemos valores y creencias, esos cimientos sobre los cuales edificamos nuestra personalidad y nos mantienen en pie. Los valores no son negociables y por lo tanto son difíciles de cambiar. Necesitamos que se nos reconozcan y se nos respeten.

 

Estas cinco necesidades, se pueden aglutinar en una: "El equilibrio entre el dar y el tomar". Si un profesor siente que da más de lo que recibe del centro sobrevendrán los problemas. Y al revés ocurrirá lo mismo. El equilibrio es fundamental en cualquier relación y en las laborales también.

 

Una vez explicadas las necesidades, le decimos al nuevo profesor que le reconocemos, que necesitamos un profesor competente cuyos actos tengan significado, que sea leal y que tenga unos sólidos valores, para que la institución se beneficie de su trabajo, y sienta que está en equilibrio con ella.

 

2.- El Segundo bloque es el Orden dentro del Claustro. Nuestro proyecto se basa en el Orden dentro del Claustro; el orden entendido como que cada profesor ocupe el lugar que le corresponde y realice las funciones para las que ha sido nombrado con eficacia y eficiencia. Existen dentro de las instituciones, al menos dos posibles formas de estar en orden:

 

  • A. Una es la Jerarquía de Orden. La jerarquía tiene que ver con el tiempo. El que llega primero tiene prioridad sobre el que llega después. La antigüedad en los centros es un grado y debe ser respetada. Es importante que se aclare esto a los recién llegados porque ellos son los últimos en llegar y es bueno que lo sientan así. Ser el último no tiene por qué ser algo negativo. Sólo quiere decir que acabo de llegar y lo que debo hacer es aprender de los que tienen más experiencia y conocen el funcionamiento de la institución porque llegaron antes.
  • B. Otra es la jerarquía de Rango. La jerarquía también tiene que ver con la responsabilidad. Aquí están el Equipo Directivo, los coordinadores de ciclo y el Representante del Centro en el CFIE (Centro de Formación e Innovación Educativa). Es muy frecuente, por tanto, que algún posterior en el tiempo, esté por delante en la responsabilidad. No suele ser el más antiguo el Director, y los recién llegados suelen ser elegidos para coordinar los ciclos.

 

Cada profesor actuará de distinta forma según esté en Jerarquía de Orden o en Jerarquía de Rango dentro del centro; es decir, no será lo mismo si soy profesor de Educación Musical participando en las reuniones de ciclo o en las sesiones de evaluación donde ocupo el cuarto puesto según la Jerarquía por Orden, que cuando estamos en un Claustro o realizando funciones directivas donde ocupo el primer lugar en la responsabilidad al ser el Director del C.R.A.

 

3.- El tercer bloque es el Orden dentro de la Institución Escolar. Aquí solemos usar figuras o muñecos para dar una imagen de equilibrio entre el Sistema Institucional y el Familiar. Se elige una figura que representa al Equipo Directivo y la colocamos encima de la mesa, le pedimos al nuevo profesor que elija otra para él y la ubique en la mesa en relación a la del Equipo Directivo. A continuación le pedimos que elija otra que va a representar a los alumnos y también la sitúa; por último, hace lo mismo con otra que va a representar a los padres y la relaciona de igual forma con el resto. Al hacer esto, se muestra la imagen interna que el profesor tiene sobre cómo se sitúa ante el Equipo Directivo, los alumnos y los padres de estos. A partir de esta imagen, se va realizando un movimiento encaminado a buscar una nueva en la que el Sistema Institucional (representado por el Equipo Directivo y el profesor) y el Sistema Familiar (padres y alumnos),  se encuentren en equilibrio y todos sus miembros se sientan bien. A este proceso le llamamos "Movimiento Sistémico". Mientras se realiza se van explicando las Leyes básicas que hacen que los sistemas interactúen equilibradamente, cada uno en el lugar apropiado, para lograr el objetivo: que los alumnos aprendan los contenidos en un entorno socializado y en un ambiente de mutua colaboración y confianza entre Escuela y Familia.

 

Tras la entrevista, cuando el Claustro de Profesores, está reunido y presentes todos sus miembros, nos trasladamos al Salón de Usos Múltiples y nos colocamos según la Jerarquía de Orden formando un semicírculo; el más antiguo en el colegio a la derecha, a continuación los demás profesores por orden de llegada al centro, hasta el último. Los nuevos profesores van pasando, comenzando por el más antiguo y van recibiendo de ellos una palabra: "¡Bienvenido!". Suele ocurrir que se acompaña con un apretón de manos, con un par de besos e incluso con algún que otro tímido abrazo. A continuación, nos colocamos por Orden de Rango (el Director a la derecha, luego el Jefe de Estudios, la Secretaría, el Orientador, los coordinadores, el Representante del CFIE y el resto del Claustro por orden de antigüedad) y los nuevos profesores pasan de nuevo recibiendo una vez más la bienvenida. Llegados a este punto, el recibimiento se hace más espontáneo y efusivo. A continuación, se continúa el Claustro con normalidad.

 

Con este protocolo, estamos mostrando a los nuevos profesores y recordándonos a los veteranos, cuál es nuestro lugar y cuáles son nuestras responsabilidades. El resultado inmediato es que disponemos de un equipo cohesionado de profesores que trabajará sabiendo que sus necesidades estarán cubiertas y cuál es el objetivo que nos mueve. Los nuevos miembros sienten que pertenecen y el periodo de adaptación al centro es más rápido y sereno.

 

La experiencia nos dice que es importante cuidar los primeros momentos en la vida laboral. Cada centro, atendiendo a sus peculiaridades, puede diseñar el suyo. Sentirse acogido y sentir la pertenencia desde el primer momento, estando informado de lo fundamental, es una buena base para que el Sistema Escolar funcione con eficacia desde el primer día de Curso. 

 

         José Antonio García Trabajo.

         Licenciado en Filosofía y Letras. Maestro, Profesor Especialista de Educación Musical.

         Director del C.R.A. Cerecedo (León). Formado en  Constelaciones Familiares.

         Diplomado en Pedagogía Sistémica.  Terapeuta Renacs de Herramientas           

         Sistémicas para Opositores y Programas

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Margarita Ángeles Cordero

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